Voy a hablar de Venezuela. Y de la mejor manera que puedo.
Puedo hacer un análisis político de Venezuela. País que no he visitado, y dudo que vaya a hacerlo. No por un tema de prejuicios, sino porque tengo otros planes. Y si voy a hablar de Venezuela, hablaré de lo que conozco.
¿Que sé de Venezuela? Que no he conocido nunca a ningún venezolano chavista viviendo en Barcelona. Ninguno. Y mira que he conocido a unos cuantos, cerca de una decena. No he encontrado los resultados electorales de los votos emitidos desde Barcelona, pero miren los resultados del voto venezolano residente en el País Vasco: Henrique Capriles ha ganado a Maduro con un 93% de los votos. En Vigo, Capriles ha llegado al 96%.
Si bien no he debatido de política a fondo con todos mis venezolanos "barceloneses", pondría la mano en el fuego que en los parámetros europeos de la socialdemocracia se sienten cómodos. Ya saben: Matrimonio homosexual, educación y sanidad públicas, redistribución de la riqueza, etc... Así que quizás la gran división que ha traído Chavez no han sido sus políticas sino su personalidad. Tampoco les voy a descubrir al personaje.
Quizás el hecho que la gran mayoría los expatriados venezolanos echen pestes de él explica parcialmente su éxito: Quienes en algún momento han tenido el poder adquisitivo suficiente para meterse en un viaje transoceánico se han marchado. Han podido votar en mesas esparcidas por toda España o debatir por Internet, pero si han hecho de oposición ha sido con la sordina que suponen decenas de horas de avión de por medio. Y sea por convicción o por tacticismo, el Chavismo se ha ocupado de las clases populares, aquellas que no aparecen mucho por los medios occidentales.
He leído mucho sobre Chávez estos días, en especial tras su muerte. Y uno se puede hacer una idea de lo que era. Ciertamente, no entra en mis ideales de líder político. Pero este es un debate interminable y poco puedo aportar. En cambio, parece que cualquier hijo de vecino de Les Corts, Chueca, Salamanca, Washington o Londres puede decirnos lo que es Chavez y como gobernar Venezuela. Nos hemos convertido en adictos a las opiniones de tercera y cuarta mano. Y volvemos al reduccionismo estúpido de los prejuicios políticos: Para la derecha, es un peligroso dictadorcete que va a expropiar todos los comercios privados, que va a hacer de los venezolanos unos vagos y que se alía con líderes de dudosa reputación democrática. Para la izquierda militante es un santo salvador de la clase obrera, un pacificador modesto que ha echado del gobierno a las clases dominantes y que ha plantado cara a los demoníacos Estados Unidos. Ahora que se junten los dos ejes ideológicos y me digan el nombre de tres regiones venezolanas. Google no vale.
Chavez posiblemente habrá sido algo más complejo que todo este falso debate, pero no creo que me toque a mi dirimirlo. Y Quien sabe lo que será Maduro. En cambio, si que me revienta este paternalismo de alguna prensa local y los prejuicios disfrazados de opinión que cualquier hijo de vecino ha lanzado por Twitter. Todo acerca de un país que, antes de la era de internet, sólo conocían por las telenovelas y Boris Izaguirre.
