jueves, 2 de abril de 2015

Cinematic: "Going Clear" pone la cienciología al descubierto






  El edificio principal de la Iglesia de la Cienciología en Los Ángeles es un mamut de hormigón azulado en forma de V, un símbolo de ostentación que corresponde a la visibilidad que acólitos de la Iglesia dan al movimiento, haciendo las llamadas “auditorías” en plena calle. El fundador de la Iglesia, Ron Hubbard, tiene hasta una carretera en la Ciudad con su nombre.
Pequeños ejemplos como estos valen para explicar el impacto de la Iglesia en la Ciudad y por extensión, en todo el país. Aquí vemos a los cienciólogos como una secta de ricos, liderados por Tom Cruise y con otros famosos como John Travolta en la retaguardia. Pero bien poco conocemos de ellos.
  "Going Clear”, dirigido por Alex Gibney y estrenado hace pocos días por la HBO, se ha convertido hasta la fecha en el documental definitivo sobre la cienciología. Es el primero que relata la base de creencias cienciólogas, que no se revela hasta que el adepto no ha alcanzado un cierto trayecto en las llamadas “auditorías”, una especie de sesiones de catarsis donde el adepto cuenta sus traumas. Unas creencias delirantes basadas en un antiguo planeta imaginario llamado Xenu, que convergen con el pasado de Ron Hubbard como escritor de novelas baratas de ciencia ficción. Creer que una señorita de quince años tuvo un hijo de un espíritu santo sin pecado carnal es igualmente una fantasía, pero haciendo un símil con las antiguas máquinas recreativas, en el cristianismo esto llega en la pantalla del Insert Coin. En la cienciología, llega tras vaciar los bolsillos.
  Y es que el dinero, como no, es el tema principal de la cienciología y del documental. Hubbard vio que la tapadera religiosa servía para no pagar impuestos y su sucesor, David Miscavige, logró derrotar al IRS, la Hacienda Estadounidense, mediante una guerra de guerrillas financiera en forma de miles de demandas particulares contra el IRS, que acabó agotado y retirando el acoso a la cienciología. Sin categoría religiosa de por medio, la cienciología debería pagar cerca de 1.500 millones de dólares al fisco estadounidense.
  Todo esto se cuenta al detalle en el documental, basado ampliamente en el libro del mismo título de Lawrence Wright, editado en 2013. La historia de la cienciología se combina con los testimonios particulares de antiguos miembros de la iglesia, caso del director de cine Paul Haggis (“Crash”) o Mark Rathbun, ex-dirigente de la iglesia cercano a Miscavige, el líder de la cienciología al que el documental muestra como un ídolo de inspiración casi hitleriana. Y tampoco faltan testimonios que hablan de abusos físicos a miembros, humillaciones y la necesidad que los fieles se separen totalmente de aquellos que rechazan la fe. El mismo Rathbun comenta, al detalle, como Miscavige, íntimo de Tom Cruise, le encargó que rompiera el matrimonio de la estrella con Nicole Kidman.
  Como era de esperar, la iglesia de la cienciología ha reaccionado con contundencia, aunque en principio sólo verbal, ya que HBO puso a trabajar a cerca de 160 abogados para garantizar que el documental esté libre de cualquier sospecha legal. Con todo, hasta los críticos que ovacionaron (de manera unánime) el film tras su estreno en el festival de Sundance, recibieron centenares de córreos electrónicos y llamadas de protesta de la iglesia pidiendo que su opinión figurara en las críticas. Así de descolocados han quedado.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Passo hores

El maniquí  - Mannequin


Passo hores mirant carrers, fent fotografies. Em passo hores desordenades, certament anàrquiques, amb la Maggie a una banda i uns objectius no prou clars. Em passo hores al Poble Sec, on em pregunto si la veïna que deia haver patit una agressió conjugal ha tornat a trucar als Mossos d’Esquadra. On molts dels establiments que obren volen fer gala d’un concepte tronat de modernitat mentre els antics fan olor de joguina rovellada amb cuinetes.

I em passo dies així, pensant per què collons no torno a escriure.

Au, ja toca.

sábado, 29 de junio de 2013

Tenir fotògrafs o no tenir-ne

Bona nit tinguin. Torno, després d'un d'aquests silencis tan habituals. Prometo escriure.

Recuperem energies amb el tema fotogràfic, gentilesa de la sempre interessant Xatakafoto. Aquesta és la diferència entre tenir bons fotògrafs i fer-los fora i confiar en els Iphones. La historia completa.




miércoles, 17 de abril de 2013

Lo que sé de Venezuela

Voy a hablar de Venezuela. Y de la mejor manera que puedo. 

Puedo hacer un análisis político de Venezuela. País que no he visitado, y dudo que vaya a hacerlo. No por un tema de prejuicios, sino porque tengo otros planes. Y si voy a hablar de Venezuela, hablaré de lo que conozco. 
  ¿Que sé de Venezuela? Que no he conocido nunca a ningún venezolano chavista viviendo en Barcelona. Ninguno. Y mira que he conocido a unos cuantos, cerca de una decena. No he encontrado los resultados electorales de los votos emitidos desde Barcelona, pero miren los resultados del voto venezolano residente en el País Vasco: Henrique Capriles ha ganado a Maduro con un 93% de los votos. En Vigo, Capriles ha llegado al 96%. 

 Si bien no he debatido de política a fondo con todos mis venezolanos "barceloneses", pondría la mano en el fuego que en los parámetros europeos de la socialdemocracia se sienten cómodos. Ya saben: Matrimonio homosexual, educación y sanidad públicas, redistribución de la riqueza, etc... Así que quizás la gran división que ha traído Chavez no han sido sus políticas sino su personalidad. Tampoco les voy a descubrir al personaje. 

  Quizás el hecho que la gran mayoría los expatriados venezolanos echen pestes de él explica parcialmente su éxito: Quienes en algún momento han tenido el poder adquisitivo suficiente para meterse en un viaje transoceánico se han marchado. Han podido votar en mesas esparcidas por toda España o debatir por Internet, pero si han hecho de oposición ha sido con la sordina que suponen decenas de horas de avión de por medio. Y sea por convicción o por tacticismo, el Chavismo se ha ocupado de las clases populares, aquellas que no aparecen mucho por los medios occidentales. 

He leído mucho sobre Chávez estos días, en especial tras su muerte. Y uno se puede hacer una idea de lo que era. Ciertamente, no entra en mis ideales de líder político. Pero este es un debate interminable y poco puedo aportar. En cambio, parece que cualquier hijo de vecino de Les Corts, Chueca, Salamanca, Washington o Londres puede decirnos lo que es Chavez y como gobernar Venezuela. Nos hemos convertido en adictos a las opiniones de tercera y cuarta mano. Y volvemos al reduccionismo estúpido de los prejuicios políticos: Para la derecha, es un peligroso dictadorcete que va a expropiar todos los comercios privados, que va a hacer de los venezolanos unos vagos y que se alía con líderes de dudosa reputación democrática. Para la izquierda militante es un santo salvador de la clase obrera, un pacificador modesto que ha echado del gobierno a las clases dominantes y que ha plantado cara a los demoníacos Estados Unidos. Ahora que se junten los dos ejes ideológicos y me digan el nombre de tres regiones venezolanas. Google no vale. 

Chavez posiblemente habrá sido algo más complejo que todo este falso debate, pero no creo que me toque a mi dirimirlo. Y Quien sabe lo que será Maduro. En cambio, si que me revienta este paternalismo de alguna prensa local y los prejuicios disfrazados de opinión que cualquier hijo de vecino ha lanzado por Twitter. Todo acerca de un país que, antes de la era de internet, sólo conocían por las telenovelas y Boris Izaguirre.